Presume de jardín este verano

A quién no le ha pasado que llega a casa cansado después de una dura jornada laboral mira su jardín y piensa: mañana sin falta riego el césped.

Si tienes jardín seguro que te ha pasado esto en más de una ocasión. Y lo vas dejando y lo vas dejando hasta que un buen día el césped está quemado por el sol  y vuelta a empezar.

¿Pues sabes? Si no quieres invertir mucho dinero y eres un poco habilidoso puedes instalar tú mismo un riego automático que te permita disfrutar más de tu precioso jardín, quitándote trabajo pero manteniéndolo en unas condiciones perfectas.

Y si no estás muy convencido siempre puedes llamar a un profesional que te hará encantado el trabajo y con todas las garantías.

Planificación

El trabajo resulta sencillo, sin embargo para obtener el resultado deseado debes tener una correcta planificación.

Antes de ponerte manos a la obra ten en cuenta:

  1. Averigua el caudal de agua que llega a tu casa. Lo puedes hacer con un manómetro o calculándolo tú mismo. Para ello necesitas un balde, lo llenas de agua y divides los litros de agua del caldero entre el tiempo que tarda en llenarse. Así obtendrás el caudal.
  2. Averigua el diámetro de la cañería principal, la que va de la calle hasta tu casa.
  3. Haz un plano del jardín
  4. Elige los aspersores que mejor se adapten a tus necesidades, así como un programador de riego que te resulte cómodo.

¿Dónde coloco los aspersores?

Una vez que obtengas toda la información necesaria, es el momento de que busques los mejores sitios para instalar los aspersores.

Para ellos te recomendamos que dividas el jardín en áreas a regar y dispongas los aspersores en el siguiente orden:

  1. Coloca los aspersores en cada esquina del jardín
  2. Coloca otros en los costados
  3. Por último pon en el centro de la parcela.

Con esta disposición te asegurarás de cubrir todas las zonas de jardín y así no se quedará ningún rincón por regar.

Conecta los circuitos.

Una vez diseñada la colocación de los aspersores toca coger la pala y comenzar a excavar zanjas para poner las tuberías entre los puntos de colocación de los aspersores. Una vez colocadas las tuberías hay que conectarlas a las válvulas y éstas al suministro de agua de tu jardín.

Ya sólo queda instalar los aspersores, ajustar las aberturas de estos y conectar el sistema al programador.

Y ya sólo te queda disfrutar de tu jardín sabiendo que siempre estará verde y con el nivel óptimo de humedad. Y recuerda que si no te ves capaz de realizar algo así tú solo siempre puedes acudir a nuestros especialistas. Estaremos encantados de echarte una mano.

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